
Después de la semana que acaba, me dispongo a pasar mi última jornada del fin de semana disfrutando con una gran película del maestro del suspense como fue Alfred Hitchcock. La cinta a la que me refiero es “La Trama”, donde actores de la talla de Karen Black o Bruce Dern, entre otros, representan una entretenida intriga. Confío en que los señores de la SGAE no vengan en mi busca a cobrarme el canon de la descarga por internet, y si fuera así acudiría gustoso a los juzgados de la calle Párroco Hernández Benítez de nuestra ciudad a defender mi derecho a recuperar un clásico de la Historia del Cine para disfrute personal y, por supuesto, sin ánimo de lucro. Seguramente sería testigo del paso por esta sede judicial de los que desgobiernan y de los que mal opositan en nuestra ciudad de Telde. Siempre me ha gustado el género del suspense o intriga en el cine, es de esos géneros que mantienen viva mi atención ante el hecho que el director y/o guionista quieran que no me quede dormido en el sofá o en la cómoda butaca de la sala de un cine cualquiera. O en la incómoda silla de una sala de los juzgados.
Lo que desconocíamos es que se nos iba a presentar una nueva “trama” en esta ciudad, no dirigida por Hitchcock, y no protagonizada por un taxista y una clarividente, sino por un grupo de personas en contra del que se convirtiera en Alcalde de esta ciudad en el año 1979, justo tres años más tarde de producirse “La Trama” del cineasta y director inglés (1976), el señor Francisco Aureliano Santiago Castellano.
El alcalde de Telde, a modo de proclama plañidera, lanza un comunicado, donde se habla de conspiración política, mediática y empresarial con no se sabe qué intervenciones o qué amenazas de algún clarividente como la protagonista de Hitchcock. Los oscuros intereses de esta trama obedecen a la búsqueda de unos agentes externos que justifiquen otras cosas y otras actuaciones del actual grupo de gobierno que dirige Francisco Santiago.
Sabemos que importantes políticos populistas y totalitarios de nuestra reciente historia siempre han buscado agentes externos que escondan todas y cada una de sus incapacidades ante la administración y gestión de un territorio en concreto. Y sabemos también que esos discursos hegemónicos inventaban tramas que sirvieran de disuasorias justificaciones de la ineficacia e ineficiencia para gobernar con el apoyo de la ciudadanía. En el caso de Telde y la trama contra su alcalde se traduce en eso mismo, el Sr. Santiago no hace más que buscar fantasmas y clarividentes hitchconianos que justifiquen y escondan su pésima gestión ante los verdaderos problemas que tiene esta ciudad: desmembración de la participación ciudadana, quince mil parados, pérdida de subvenciones que alivien la penosa situación por la que pasan muchos ciudadanos, ahogamiento de la zona comercial abierta de Los Llanos, ausencia de un plan estratégico para la ciudad, irregularidades en la adjudicación de servicios esenciales, etc. Marx ya dijo en su día que la historia primero se da como tragedia y luego como farsa. Y Santiago, que basa su discurso en esa tragicomedia a la que está sometido por el contubernio judeo-masónico, anuncia ya su farsa de esta historia anunciada a sus conciudadanos. Tarde o temprano, el espejo del señor alcalde se verá invertido, y lo que ahora se nos presenta como un espejismo, pronto será una realidad. Ni los unos (los que gobiernan, damnificados de la trama) ni los otros (oposición municipal y supuestos mal “tramadores”) tienen soluciones para que Telde avance. Ojalá se aclaren todas las situaciones irregulares y judiciales, paguen todo lo que se han llevado, y devuelvan a Telde y a sus ciudadanos la dignidad perdida en todos estos años. ¡Pero váyanse todos!
Yo por mi parte, y a modo de conclusión, dos autorrecomendaciones: la primera, volver a ver la gran película del director inglés; la segunda, apuntarme a la “trama”, siempre y cuando ello signifique creer en la regeneración política. Y si creer en que la Democracia es alternancia, los invito a ustedes también. Porque Otro Telde es posible.
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