
La asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC) sigue levantando la polémica en este curso escolar que estamos inaugurando, donde los padres y madres, no tanto en Canarias, continúan en la misma cerrazón en la que acabaron en junio. Familias alentadas desde los grupos de la más reaccionaria derecha española, que no saben ni lo que se imparte en esa asignatura. Y es que por más que expliquemos los verdaderos contenidos de esta asignatura que impartimos por vez en primera en Canarias, las derechas, la política y la mediática continúan en su afán de desgaste a este gobierno, que nos guste más o nos guste menos, es el que han renovado los ciudadanos para dirigir los designios del estado español.
Estos grupos reaccionarios, compuestos por familias, medios de comunicación, y algunos grupos con poder económico dentro de la iglesia católica, atentan contra el estado de derecho que caracteriza la constitución española. Los mecanismos han sido varios, manifestaciones en la calle, jornadas de propaganda anti-EpC en sus universidades, programas de debate en los diferentes medios que controlan, y como no, el apoyo explícito al partido político de la oposición, es decir, al partido de la derecha, a pesar de que miembros destacados se hayan escondido bajo el paraguas del centrismo o moderantismo político.
Desde hace un tiempo se han dedicado a animar y a apelar a las conciencias de los españolitos de a pie alegando que hay que objetar a esta asignatura. Utilizan como argumento principal el hecho de que el objetivo de dicha asignatura sea la formación de la conciencia moral de los alumnos, intentando imponer una formación moral determinada. Pero lo que no dice la derecha en su totalidad es que nuestra sociedad es plural en lo cultural, en lo ideológico y en lo religioso. Vamos a ver, si intento explicar de una forma clara y contundente a todos los que nos leen. Los que conocemos esta nueva asignatura en sus objetivos, contenidos, procedimientos, y criterios de evaluación y calificación vemos razonable definir unos principios básicos de convivencia, como elementos de una ética civil común. Y entre los objetivos oficiales de EpC, no se encuentra nada que pueda calificarse como adoctrinamiento o ataque a ninguna moral racional determinada, ni mucho menos a la católica. Así lo ha dicho y lo hace la Federación de Centros Religiosos, los cuales han adaptado los contenidos de esta asignatura a impartir, tal y como lo atestiguan los excelentes textos de José Antonio Marina para la Fundación Santa María (SM) o el de la ONG Jesuita Entreculturas para Anaya.
Y ya, para rizar el rizo, encontramos la total irresponsabilidad de algunas familias, cuando afirman “sentirse orgullosos” de que sus hijos suspendan estas asignaturas. Sí, digo bien, estas asignaturas son la referida EpC y ahora también la han tomado con la Educación Ético-Cívica de 4º de la ESO, a la cual la consideran como la continuación de la “propaganda” de la anterior. Como a Bachillerato se puede pasar con dos asignaturas, sus hijos no tendrían problema en suspender estas dos materias y pasar con ellas pendientes: EpC y Educación Ético Cívica. Yo, en este caso, apelo a que los centros, que denunciamos situaciones de desamparo respecto al absentismo por parte de los alumnos y comunicándolo a las autoridades (ayuntamientos, fiscalía de menores, etc.) al aplaudir situaciones surrealistas como las que encontramos. ¡Cómo vamos a permitir que estas familias orgullosas eduquen a sus hijos e hijas! Y es que hay muchos jueces que pertenecen a estos grupos reaccionarios y que dictan a favor de estas familias y en contra de las administraciones educativas.
Vamos, que pronto encontraremos la objeción a las matemáticas porque en el enunciado de un problema de fracciones aparece un matrimonio homosexual que tiene que repartir una tarta de cumpleaños de dos kilos de peso y treinta centímetros de diámetro entre sus tres hijos. ¡Esto es de locos! No nos merecemos esta oposición política que se proclama candidata a relevar al actual gobierno del estado, dentro del normal sistema de alternancia al que nos tienen acostumbrados.
Estos grupos reaccionarios, compuestos por familias, medios de comunicación, y algunos grupos con poder económico dentro de la iglesia católica, atentan contra el estado de derecho que caracteriza la constitución española. Los mecanismos han sido varios, manifestaciones en la calle, jornadas de propaganda anti-EpC en sus universidades, programas de debate en los diferentes medios que controlan, y como no, el apoyo explícito al partido político de la oposición, es decir, al partido de la derecha, a pesar de que miembros destacados se hayan escondido bajo el paraguas del centrismo o moderantismo político.
Desde hace un tiempo se han dedicado a animar y a apelar a las conciencias de los españolitos de a pie alegando que hay que objetar a esta asignatura. Utilizan como argumento principal el hecho de que el objetivo de dicha asignatura sea la formación de la conciencia moral de los alumnos, intentando imponer una formación moral determinada. Pero lo que no dice la derecha en su totalidad es que nuestra sociedad es plural en lo cultural, en lo ideológico y en lo religioso. Vamos a ver, si intento explicar de una forma clara y contundente a todos los que nos leen. Los que conocemos esta nueva asignatura en sus objetivos, contenidos, procedimientos, y criterios de evaluación y calificación vemos razonable definir unos principios básicos de convivencia, como elementos de una ética civil común. Y entre los objetivos oficiales de EpC, no se encuentra nada que pueda calificarse como adoctrinamiento o ataque a ninguna moral racional determinada, ni mucho menos a la católica. Así lo ha dicho y lo hace la Federación de Centros Religiosos, los cuales han adaptado los contenidos de esta asignatura a impartir, tal y como lo atestiguan los excelentes textos de José Antonio Marina para la Fundación Santa María (SM) o el de la ONG Jesuita Entreculturas para Anaya.
Y ya, para rizar el rizo, encontramos la total irresponsabilidad de algunas familias, cuando afirman “sentirse orgullosos” de que sus hijos suspendan estas asignaturas. Sí, digo bien, estas asignaturas son la referida EpC y ahora también la han tomado con la Educación Ético-Cívica de 4º de la ESO, a la cual la consideran como la continuación de la “propaganda” de la anterior. Como a Bachillerato se puede pasar con dos asignaturas, sus hijos no tendrían problema en suspender estas dos materias y pasar con ellas pendientes: EpC y Educación Ético Cívica. Yo, en este caso, apelo a que los centros, que denunciamos situaciones de desamparo respecto al absentismo por parte de los alumnos y comunicándolo a las autoridades (ayuntamientos, fiscalía de menores, etc.) al aplaudir situaciones surrealistas como las que encontramos. ¡Cómo vamos a permitir que estas familias orgullosas eduquen a sus hijos e hijas! Y es que hay muchos jueces que pertenecen a estos grupos reaccionarios y que dictan a favor de estas familias y en contra de las administraciones educativas.
Vamos, que pronto encontraremos la objeción a las matemáticas porque en el enunciado de un problema de fracciones aparece un matrimonio homosexual que tiene que repartir una tarta de cumpleaños de dos kilos de peso y treinta centímetros de diámetro entre sus tres hijos. ¡Esto es de locos! No nos merecemos esta oposición política que se proclama candidata a relevar al actual gobierno del estado, dentro del normal sistema de alternancia al que nos tienen acostumbrados.
6 comentarios:
¡Es impensable! A la par, y como jurista que (crucemos dedos) en breve seré, me repugnan las sentencias de jueces que hieden a subjetividad y creencias personales, antes de la debida imparcialidad y respeto absoluto a la Ley de los jueces.
¿Qué será lo siguiente? ¿Imponer el creacionismo como en USA? Por allí hay Estados en los que está prohibido hablar de Darwin en las escuelas, y otros en los que si se explica la Evolución de las Especies hay que decir que "no es del todo cierta" y hay que explicar el Creacionismo.
¿Eso es lo que quieren? ¿Estupidizar aún más a sus hijos? ¿Adoctrinarlos? ¿Dónde diablos están los servicios sociales?
En fin, es tanta la indignación que no merece seguir diciendo más.
El que no quiere que sus hijos sean conocedores de sus derechos, de sus deberes y obligaciones como miembro de una comunidad, la que sea, en la que vive; a la que tendrá que valorar o criticar con libertad, una de dos: O no sabe ni lo que dice y está mal guiado, o piensa que los principios y valores que se presentan en el currículo de esta asignatura son contrarios a la religión católica.
En ambos casos lo único patente es "la ignorancia".
Me resulta el lenguaje utilizado totalmente sectario, obsceno a veces y en cualquier caso inadecuado para una persona que tiene la responsabilidad de educar a niños y jóvenes con imparcialidad y mesura.
Lo que se defiende en el artículo es precisamente lo que muchos creemos que no es competencia del estado ni de la escuela y por eso objetamos como padres y queremos que esa "asignatura" pueda ser optativa. No aceptamos lo que dice el BOE en relación a evaluar actitudes y menos aún que sean precisamente profesores que usan su lenguaje quieres lo hagan.
Si bien el libro de Marina es el menos sectario, hay muchos otros que son un auténtico cúmulo de ideología mal llamada progresista. He tenido la paciencia de leer bastantes, inclusos aquellas primeras guías de Liria y otros. También he leído las recomendaciones que hacía el propio Ministerio en su PROPIA página Web (Alí Babá y los 40 maricones, entre otros) y eso me ha reforzado en mi convicción de objetor de esta mal llamada asignatura y más propia de dictaduras totalitarias del tipo cubano.
El autor del artículo supone que los profesores tienen claro los contenidos de esa asignatura, lo que no es cierto de ninguna forma. Por otro lado, algunos colegios de la Iglesia que han entrado en el juego se esconden en una hipocresía: cómo nadie va a controlar los contenidos impartidos, darán lo que estimen conveniente, con sus propios textos o apuntes para no tener que pasar el filtro del partido. En España no ha nacido aún el inspector que sea capaz de ponerle el cascabel al gato de la manifiesta incompetencia en las aulas. Una cosa es lo que se dice y otra bien distinta es lo que se hace. El profesor en el aula es como la mortadela de un bocadillo, está entre los padres (muchos de ellos indolentes) y la administración cada día más intolerante y sectaria. Tal vez esa sea la causa de que entre los profesores abundem los desertores de la tiza y las bajas por depresión. Al menos los que no han podido conseguir que les encarguen el estudio de un proyecto a desarrollar cuando la "sociedad esté preparada" (sic), encargo que es de similar resultado que aquellas antiguas "comisiones de servicio". Muchos son más felices sacando fotocopias que impartiendo clases. Y mientras sigamos engañándonos sólo tendremos alumnos con formación muy deficiente, aunque, eso sí, muy progres...
La EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA debe ser aquella que genere individuos libres y críticos. Ni los unos ni los otros están interesados.
Las hordas político-mediáticas NEOCON andan revueltas. El modelo económico que propugnan se cae por su propio peso, sus bancos se desmoronan y la bolsa se desintegra. Y como las de plástico que nos dan en el HiperDino tarde o temprano se degradan, no sin antes hacer un daño irreparable a la Humanidad. El capitalismo se niega a sí mismo (ya lo adelantaron Marx y Engels) y el presidente de los patrones pide un paréntesis en el libre mercado. ¡Salvemos los mercados! Gritan por las esquinas, caballeros vestidos de Adolfo Domínguez. ¡Objeción de conciencia a la educación para la ciudadanía! Gritan ellas mientras se prueban un dos piezas de Versace.
Los progres aparentes, los del capullo rosa pálido, herederos de la socialdemocracia, investidos de pragmatismo global nos venden la moto de una asignatura que es más de lo mismo, donde el ciudadano lo es por obra de la constitución monárquica impuesta por los franquistas. Al inmigrante buenas palabras, palo y tente tieso, un poco de anestesia y amarraditos para que no se escapen hasta devolverlos a su desierto. Las familias muy modernas y correctas, homo y hétero, pero hipotecadas porque un derecho tan fundamental como la vivienda es moneda de cambio del modelo económico que no se cuestiona. Más y más pero mucho más, para adoctrinar a los jóvenes en función de sus intereses de clase.
La jerarquía eclesiástica, los obispos, ellos, que nunca han querido la libertad y los derechos de igualdad para todos, ellos, que en nuestro pasado inmediato para mantener su riqueza se sumaron a los fascistas y compartieron el poder criminal, ellos, que hoy reciben a través del gobierno más dinero que durante el franquismo (algo, darles dinero, que ningún gobierno democrático hace –y ya han pasado 30, treinta, años desde que en SU Constitución se firmó que no iban a recibir más y se tendrían que autofinanciar como en los países democráticos-) ellos, que reciben los parabienes de los descendientes de los franquistas, más bienes públicos para sus empresas privadas, ellos, que no pagan impuestos, como hacemos los demás, aunque SU Comunidad Económica Europea exige que cumplan la Ley, ellos, que no se atienen a las leyes laborales, ellos, que claman contra la libertad, ellos, que están en contra de la igualdad, que están en contra del preservativo, en contra de la nueva medicina curativa de enfermedades que hasta hace poco no se podían curar, que han instituido el machismo a sangre y fuego, ellos, que han sido siempre racistas (por mirar un ejemplo en la historia medieval a la que quieren volver: expulsaron a los judíos y a los moriscos que convivían en paz con los católicos sólo por no ser de su raza y su religión, y si se convertían no les era suficiente, les exigían la pureza de sangre; si miramos a Sudamérica nos encontramos que exterminaron a buena parte de la población porque así lo necesitaban para la conquista, el robo y el expolio de las riquezas de aquella tierra y de aquellos pueblos, y aquí en nuestra tierra tampoco se quedaron cortos) ellos, hitlerianos antes que Hitler, fascistas, franquistas de nuestra reciente Historia, tienen tanto y tanto en su cuenta, tanto que llega hasta nuestro tiempo, hasta nuestros días, hasta nosotros mismos. Aún hoy, seguimos reclamado la apertura de una fosa común a la que echaron a miles de DEMÓCRATAS tras LA GRAN CRUZADA.
Y con este panorama nos hacen pensar que se están peleando y sin embargo lo que hacen es marear el conejo esperando que no se les risque la perra, en mi pueblo a unos y a otros se les llama SINVERGÜENZAS.
Supuestamente estamos formando a ciudadanos libres en el espíritu de la democracia, de la tolerancia. Si un padre, una madre se oponen a que su hijo conozca sus derechos y deberes como ciudadano, se oponen a que su hijo se eduque desde y para el respeto, creo que no saben que su hijo no se está educando.
Es increíble lo que leo. ¿Por qué tanta intolerancia entre los unos y los otros? Tanto cuesta respetar los criterios del prójimo. Porque no podemos ser libres para opinar. Porque el que es Cristiano tiene que avergonzarse y el que no lo es insultar.
Porque no nos preocupamos por cosas más importantes. En educación para la ciudadanía nos van a enseñar a respetar a un homosexual y no a respetar a un Cristiano. ¿Por qué? Yo no voy a objetar por cobardía, por no enfrentarme a un sistema que impone el laicismo. Pero respeto y admiro al que lo quiere hacer. Soy madre de dos hijos maravillosos, honrados y respetuosos, a los que yo eduqué a pesar del sistema.
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